Quiero ser misionero
¿Qué tengo que hacer?
Primero que nada, te mostramos a continuación distintas formas en las que se puede vivir esta experiencia comunitaria misionera (las que se mencionan a continuación son algunas de ellas): Congregaciones e Institutos Misioneros Centros o Institutos de Formación de Misioneros Ad Gentes Infancia y Adolescencia Misionera Jóvenes Misioneros Grupos Misioneros - Laicos Misioneros Familias Misioneras Enfermos y Ancianos Misioneros Misioneros Parroquiales |
¡Es imprescindible para la vida de nuestra Iglesia, que muchos escuchen el llamado a la misión! Pero primero… Muchas personas, movidas por el entusiasmo de la vocación misionera que llevó a San Pablo a exclamar: "¡Ay de mí si no evangelizo!", piensan que la misión es una aventura que consiste en "irse lejos", rumbo a lo desconocido y se lanzan a buscar por internet un lugar a dónde ir, ansiosos de partir cuanto antes... ¡Ojo! ¡Vamos despacio! La misión es un servicio a Dios y a la Iglesia , es una opción de vida. Y por lo tanto requiere de un proceso serio de discernimiento, preparación y maduración. Veamos un poquito más detenidamente de qué se trata, y cómo puedes comenzar... La Actividad Misionera es una actividad eclesial y comunitaria, no individual. Un misionero no es un "francotirador" que se lanza solo por el mundo a predicar la Buena Nueva.
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Misioneros aquí... Misioneros allá... Misioneros más allá de las fronteras... Ahora bien. Teniendo una idea de cuál de estos perfiles te atrae más, tienes que encontrar dónde realizarla. Puedes ser misionero viviendo en tu propio país, en tu casa, y realizando experiencias temporales de actividad misionera específica, o cooperación o animación misioneras. O también puedes sentir el llamado a ir "más allá de las fronteras", a predicar a Jesucristo allí donde no es conocido... Si piensas que tu vocación misionera es de este último tipo, primero que nada, debes saber que un misionero no es alguien que "es llamado" desde una tierra lejana para ir a misionar, sino alguien que ES ENVIADO por su propia Iglesia Particular. Muchas personas se entusiasman con la misión (lo cual está muy bien. ¡Ojalá fueran muchos más!), pero piensan que misionar consiste en "irse a otro país y otro continente si es posible". Entonces inician una búsqueda de "a dónde puedo ir". Nuevamente: el misionero no es aquel que se lanza así nomás a una tierra lejana a predicar el Evangelio, sino que es enviado por su propia Iglesia Particular.
Normalmente, un proceso serio de envío misionero, se encauza desde la propia comunidad, mediante un seguimiento de por lo menos dos a tres años, en el cual se recibe formación misionera, se va forjando y consolidando la propia espiritualidad misionera, se adquieren las capacidades necesarias mediante experiencias progresivas de misión y, luego que se han demostrado las aptitudes necesarias (motivación firme y por razones valederas, estabilidad emocional, capacidad de trabajo en comunidad, sólida formación y espiritualidad), recién entonces se procede al envío misionero. Primero que nada, averigua en tu Parroquia, si en ella existe alguno de estos servicios. Si no, averigua en el Arzobispado de tu Diócesis si existe un Equipo Diocesano de Misiones o una Delegación de Obras Misionales Pontificias: estos son los organismos diocesanos encargados de velar por las misiones. Fuente: El Portal de los Misioneros - http://www.portalmisionero.com |
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